Plen Air
Hace dos años decidí que quería volar. Tuve la fortuna de vender la cantidad exacta de obras que me permitió pagar de antemano las horas de vuelo requeridas para sacar la licencia de piloto privado de avión. Entonces me anoté en una escuela de vuelo y empecé a volar. Mi reciente experiencia en el mundo de la aviación y las nuevas perspectivas y posibilidades que permite, me hicieron profundizar en la búsqueda de un diálogo entre estos dos oficios/ profesiones: pintor y piloto. A partir de la unión de estas profesiones, antagónicas para muchos, aparecieron una infinidad de posibilidades retóricas y conceptuales que puedo trabajar desde la aviación, entendida no sólo como tal sino como soporte para hablar de los lugares donde están mi mente y mi corazón. Ser un ave, un pez en el océano atmosférico, ser pintor-pez-piloto-persona. Un sinfín de posibilidades poéticas.
Ver al planeta que habitamos desde una perspectiva ajena a las posibilidades del humano, es una experiencia formadora de humildad. Es otro acceso que posibilita comprender que el paisaje que observamos, es nuestro hogar. Eso somos nosotrxs y allí habitan todo lo que amamos y todos los seres que conforman la humanidad. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo se ven desafiadas por esta perspectiva.
Sasha Minovich